
PICA EN FLANDES y otras citas
Estamos NOSOTROS que,
de tanto en tanto…
(cada lector deberá, según su propio criterio,
continuar tras estos puntos
con lo que estime oportuno)
… y estáis VOSOTROS,
que sois vasallos de este amor de papel y tinta
al que no le dejáis tomar forma, y tendréis que
pensar si, al emprender la fuga y
volver temerosos la frente, habréis dejado algo digno
de desandar lo ya huido.
Ambos, universo y espejos mediante,
firmaremos “tablas”
indefinidamente.
Foto de: le22bar (wordpress).
lunes 30 de enero de 2012
sábado 21 de enero de 2012

De mí pa’ mí…
El viernes descubrí, casi por casualidad, que los mismos árboles de aguacate que ahora estamos recolectando los plantó mi propio abuelo en la misma finca, hace ya algunos años. Y eso me produjo un sentimiento de orgullo y de desasosiego al mismo tiempo. El motivo del orgullo era evidente: el campo ha estado presente en la historia de mi familia desde hace demasiadas generaciones… la agricultura es lo que mejor sabemos hacer y, además, con el tiempo, nos hemos especializado en muchas de las tareas que hoy dan de comer a tantísima gente. Era como si algo hubiera pasado “de generación en generación”; aunque sus efectos colaterales también lo hacen, y no me refiero sólo a los físicos (“…la espalda doblada de mis padres…” escribía Cris en uno de sus poemas). Sí, me lo han inculcado bien, me lo han enseñado bien. Es algo de lo que no rehuyo, es algo que no me asusta. A veces, muchas, es algo con lo que también disfruto.
Pero el motivo del desasosiego también se hacía palpable con crudeza: estoy casi seguro de que mi abuelo (que aún vive) preferiría que no fuera yo quien estuviera arrancándole los frutos a esos árboles para que el dueño del terreno obtuviera pingües beneficios mientras a mí me pagaba a seis euros por hora un esfuerzo que, si hemos de ser sinceros, debería estar valorado de otra forma… Las sílabas de la palabra “FRACASO” empiezan a sobrevolar tímidamente por encima de las ramas…
Recuerdo entonces la tertulia de la SER que, la mañana antes, y a la “hora del bollo” (diez y media de la mañana desde que las peonadas son peonadas en el mundo del agro), escuchaba acerca de las diferencias generacionales que alumbraban a “mis” dos candidatos a la Secretaría General de “mi” “partido”, el PSOE: Rubalcaba y Chacón. Un experto sociólogo (me encantó su disertación y su locución, por cierto) comparaba a la generación de los “mayo del 68” con los “baby-boomers” (creo que huelga decir quién pertenece a cada una). Pero no sólo eso, sino que ya se aprovechaba para aclarar algunos conceptos sobre ese salto o esa barrera que se supone que nos hace llevarnos tan mal a los que no hemos elegido nacer en años o épocas distintas, y sobre qué aspectos definen a cada generación en concreto.
Me quedo con dos: por un lado, se supone que a una generación la marcan a fuego los acontecimientos socio-económicos que ocurren justo en el momento en que los individuos entramos en la edad adulta, con 17, 18 o 19 años. En mi caso (el nuestro), la salida de una crisis económica (que no financiera o crediticia, como la de ahora) bestial que, en el caso de mi familia, casi la hunde en la ruina. Era ese 1996 del que tanto hablo, y al que tanto odio y quiero. Aznar comenzaba mandato y lo hacía a golpe de decretazos, de despidos baratos (arrasó con mi padre), de urbanismo express… Sin embargo, fue una recuperación rápida y todos sabemos lo que vino después: el boom, el vivir por encima de nuestras posibilidades, el “me lo merezco”; la velocidad… no nos planteábamos que pudiera llegar el día en que no nos pudiéramos permitir ese tren de vida. Esa posibilidad era tabú. Nos iría bien, claro… siempre.
Por otro lado, sobre cada miembro de una generación influye la situación de sus coetáneos, lo cual determinará su modo de actuar o de afrontar la realidad. Quiero decir, si tienes 25 años y todos los chicos y chicas de tu edad tienen trabajo fijo y empiezan a casarse y formar una familia, tú tenderás a pensar que eso es lo “normal”, y compararás tu situación personal con esa, con la generalizada; aunque no quieras. Si, por el contrario (y como pasa un poco más ahora), tus amigos y amigas están en paro o tienen dificultades para emanciparse o consolidar una relación o tener hijos, el inmovilismo se anclará en tu vida puesto que también “es lo normal”.
En nuestra generación (nuestra tan difícil de entender generación) las cosas no son tan simples, no caben visiones tan reduccionistas. La súper-población (nosotros también venimos de una especie de “baby-boom” fruto de la transición democrática) nos hace pupa: somos muchos, con una buena preparación y en una misma franja de edad, para pocos puestos. La diversificación económica, la apertura de fronteras, la internacionalización… también hacen del panorama un paisaje ecléctico con muchas realidades al mismo tiempo… si pienso en nuestros amigos, los de nuestra edad, no soy capaz de encontrar dos casos iguales, no puedo ver alguna “tendencia”. Divorciados y divorciadas, eternos solterones, eternas parejas en “stand-by”, gente casada con hijos, gente exitosa y con pasta, parados y paradas rozando la desesperación, eternos adolescentes en casa de papá y mamá… me encuentro perdido en el intento por buscar un punto de amarre. Alguna definición, algún baremo…
¿Qué es FRACASAR para nosotros, ahora, hoy…? Pero sobre todo… hasta qué punto somos actores, responsables de lo que nos pase, hasta qué punto llega nuestro margen de maniobra para cambiar de rumbo…
Es la PERSPECTIVA lo que yo echo de menos. La de futuro, concretamente… Y me desasosiega, cada vez que me atrevo un poco a asomarme ahí afuera, lo que veo o lo que leo…
Me dicen que todo se reduce a la repetición de ciclos. Que, claro que sí, que saldremos de esta (como ya lo hemos hecho de otras)… pero yo me pregunto hasta qué punto la influencia de la tele o del cine con su sempiterna frase “todo va a salir bien…” no nos habrá calado demasiado en el inconsciente (o el subconsciente; nunca he terminado de entender bien la diferencia).
Los pueblos del interior se ahogan, se deprimen, sin esa perspectiva de futuro, sin esa ilusión o sin ese optimismo. No dan más de sí, abandonan lo que siempre han hecho porque, simplemente, no es rentable; y las administraciones se limitan a “parchear” con medidas de trabajo que no forman a mejores profesionales ni a mejores personas, que no siembran nada, que no tendrán continuidad. Hay quien se va, pero nadie se cree que sea la solución. Otros se decantan por quedarse, porque, si han de pasarlo mal, si la necesidad tiene que instalarse, mejor que sea en su tierra, con su gente…
Al mismo tiempo, los “señoritos y señoritas” que viven en las grandes poblaciones, en las ciudades, se quejan amargamente en las redes sociales por lo estresante que resultan sus “maratonianas” jornadas de trabajos bien remunerados (o, al menos, remunerados y cotizando; todo un privilegio) y de actividades sociales y de ocio. Un “loco” ritmo de vida que yo no critico ni censuro, conste… pero me molesta y me enerva ese obsceno exhibicionismo. Lo siento. Esas personas tendrán más oportunidades para acceder a los núcleos de decisión, a los puestos influyentes. En sus “llaveros” habrá más llaves que consigan abrir las puertas de las soluciones. Por pura estadística, por pura ley de probabilidades… y no conocen el mundo más allá de sus narices. Son ajenos (o se lo hacen) a lo que está pasando. Y así, aunque salgamos de ésta más tarde o más temprano… ¿Habremos aprendido algo? ¿Servirá para algo todo esto?
No, me temo que no.
Estaremos condenados a repetirlo todo…
Sí, igual tenías razón, Luismi: estamos demasiado aborregados…
Joder, ya llega el camión para cargar…
Un abrazo,
Luismi.
miércoles 21 de diciembre de 2011
(Borja Vilaseca, “El País”, marzo 2010)
Gracias a Mercè (“cuentosparaelcafé”) me llega este artículo dominical que, dicho en pocas palabras y simplemente, lo explica casi todo…
He tenido la “oportunidad” de observar (no de vivir) muy de cerca estas situaciones. Afortunadamente, yo contaba en aquel momento con un margen de libertad de movimiento más amplio y el 90% de mi trabajo podía desarrollarlo desde casa o a mi ritmo. Lo cual tampoco impidió que diera con mis huesos en la cola del paro, por cierto (2009, uno de los repuntes de la “crisis”, aunque nada comparado con lo que se avecina).
Mercè linka este texto para intentar explicarme por qué ella y dos amigos están dedicando una valiosa parte de su tiempo a crear algo y difundirlo en la red (próximamente hablaremos de su blog) sin cobrar absolutamente nada ni pretender hacerlo. Simplemente porque les gusta, porque creen que es necesario y porque necesitan llenar cierto hueco en sus rutinas…
Interesante lectura que comparto desde esta desactualizada tribuna:
Para millones de españoles hoy es un día triste: mañana vuelve a ser lunes. A primera hora sonará el despertador y se levantarán de la cama a regañadientes para ir a trabajar, entrando en una rueda de la que no saldrán hasta el viernes por la tarde. Y dado que las empresas siguen creyendo que la "gestión tóxica" de sus colaboradores es la más eficiente para multiplicar sus tasas anuales de crecimiento y lucro, para muchos la palabra "trabajo" sigue siendo sinónimo de "obligación", "monotonía", "cansancio", "aburrimiento" y "estrés".
De hecho, la gran mayoría de la población activa española trabaja porque no le queda más remedio. Es una simple cuestión de supervivencia económica. Por medio del control del capital, que se traduce en el pago de salarios a finales de cada mes, las empresas se han convertido en las instituciones predominantes de nuestra era. No sólo condicionan y limitan nuestro estilo de vida, sino que son dueñas de nuestro tiempo y de nuestra energía. Incluso hay quien dice que la esclavitud y la explotación no se han abolido. Tan sólo se han puesto en nómina.
Como consecuencia de este contexto socioeconómico, cada vez más trabajadores detestan su empresa, no soportan a su jefe y odian su profesión. Lo cierto es que muchos están dejando de creer en la felicidad. Basta con ver la cara de la gente por las mañanas en los vagones del metro o en los atascos de tráfico. Algunos sociólogos afirman que padecemos una epidemia de "falta de sentido", lo que a su vez está ocasionando una enfermedad psicológica, más conocida como "vacío existencial". Debido a esta saturación de insatisfacción colectiva ya hay quien nos define como "la sociedad del malestar".
Esta situación es especialmente alarmante en el ámbito de la consultoría, la auditoría y los grandes despachos de abogados. Lo curioso es que se trata de sectores donde, en general, los profesionales han tenido la oportunidad de estudiar en la universidad y de cursar un MBA en alguna escuela de negocios. Y no sólo eso. A diferencia de la mayoría, los jóvenes de entre 22 y 30 años de edad que ahora mismo pueblan los despachos de estas corporaciones han gozado del privilegio de elegir su carrera profesional.
A pesar de trabajar en conocidos edificios de oficinas y de vestir elegantes trajes y corbatas, son sectores profesionales donde la explotación está a la orden del día. En el contrato laboral de estos jóvenes ejecutivos se estipula que el horario es de nueve de la mañana a siete de la tarde, pero normalmente hay tanto por hacer que nadie se marcha antes de las nueve de la noche. En algunos casos, la jornada se alarga hasta las dos de la madrugada. Con el tiempo, muchos se acostumbran, como si no tuvieran alternativa.
Cuando las puntas de trabajo disminuyen, tan sólo los empleados más valientes se atreven a salir a su hora, siendo demonizados por sus jefes y ganándose, además, la desaprobación de alguno de sus compañeros. De ahí que prevalezca el calentar la silla, que consiste en quedarse sentado delante del ordenador haciendo ver que se trabaja hasta que empieza a irse todo el mundo a casa. Como antídoto contra el aburrimiento, muchos navegan y chatean durante esas horas muertas por las redes sociales, entre las que destaca Facebook. Están de cuerpo presente, pero de mente y corazón ausentes.
Otro rasgo en común de este ámbito laboral es la falta de ilusión, de motivación e incluso de interés por el trabajo que se desempeña a lo largo del día. Muchos profesionales reconocen que no saben cuál es su función ni su cometido, y otros, debido al cansancio acumulado, van literalmente arrastrándose por los pasillos. En general, muy pocos creen en lo que hacen. Pero siguen fichando cada lunes. Dado que no han descubierto cuál es su propósito existencial ni su vocación profesional, terminan atrapados en las mazmorras del conformismo y la resignación. No les gusta lo que hacen, pero tampoco tienen ni idea de lo que les gustaría hacer. Y esta falta de dirección y de sentido los mantiene anclados en el malestar.
Eso sí, desde fuera, su profesión es valorada, reconocida y respetada por la sociedad. Sin embargo, esta percepción social no tiene nada que ver con la realidad. Estos jóvenes ejecutivos malviven presos en jaulas de oro. Al no cuestionar su situación, ni atreverse a seguir su propio camino en la vida, son víctimas y verdugos de sí mismos, de sus miedos e inseguridades. Y mientras tanto, en los despachos de arriba, donde habitan los altos directivos que los controlan, hace tiempo que se les bautizó perversamente como "tontos útiles".
Por un sueldo medio de entre 1.100 y 1.800 euros al mes -una miseria en relación con lo que sus empresas cobran a los clientes por sus servicios-, estos jóvenes entregan literalmente su vida a la corporación que representan. Algunos llevan quemados tanto tiempo, que terminan causando baja por depresión, abandonando este tipo de organizaciones por la puerta de atrás. Pero muchos se quedan toda la vida, subiendo un escalón tras otro por una escalera que creen que les conducirá al éxito y, en consecuencia, a la felicidad. Sin embargo, por el camino se pierden a sí mismos.
Desconectados de los valores que nos hacen verdaderamente humanos, finalmente llegan hasta la cima, donde son nombrados socios y remunerados con abultados sueldos. Y desde su nueva posición de poder imponen las mismas nocivas condiciones laborales a sus colaboradores, reproduciendo una cultura organizacional tan destructiva como carente de sentido. Para estos ejecutivos mañana todo volverá a comenzar. Y muchos de ellos, nada más reencontrarse en la oficina, se saludarán de forma breve, pero elocuente:
-¿Cómo estás?
-De lunes. ¿Y tú?
-Con ganas de que llegue ya el viernes.
sábado 10 de diciembre de 2011
SOBRESALIENTE Y “CUM LAUDE”
(el pasado viernes 2 Miguel y yo, con sendas acreditaciones de prensa, fuimos a cubrir el concierto de VETUSTA MORLA en la Sala Paris 15 en Málaga. Lo que sigue son las impresiones de aquella noche…)
Sí, de acuerdo, que es todo junto y que es una sola calificación; con “apellido”, vale… pero yo me voy a permitir dividirla en dos, y empiezo por el empiece, que es la foto de cabecera de la reseña. Llevábamos la cámara, sí, y hasta nos habían habilitado un tiempo y un espacio físico para tirar alguna instantánea que, de todos modos, aventuro que no habría salido muy decente.
Mirad, seamos realistas: poned “Vetusta” o “Pucho” en el buscador de Google y seguro que encontráis cientos de fotos con mayor calidad que la que hubiéramos podido sacar nosotros. Pero somos así, y el SOBRESALIENTE se lo lleva el local, la sala “París 15”, ejerciendo el papel de perfecta actriz secundaria que le da el pie (de libro, de lujo) al protagonista (en este caso el grupo). Y por eso, porque sólo se suele hablar de ellas para lo malo, esta vez la pulserita para la prensa con el logo de la sala se lleva la imagen de esta humilde crónica.
Por lo visto hubo un problema con la furgoneta que les trasladaba, y la apertura de puertas se demoraba hasta 50 minutos sobre lo programado (y con la rasca que hacía en pleno Polígono San Luis…). Pero por lo visto y comprobado, había un personal eficaz que acabó con las colas ingeniosamente, mientras los músicos terminaban de probar a toda prisa sobre el escenario.
Espaciosa, limpia, increíblemente bien climatizada, con precios económicos en la barra, personal de seguridad amable y una acústica más que decente. La única pega parecía ser el aforo: dio la impresión de que se habían vendido más entradas que las que el local aguantaba… pero si te movías hacia atrás (y lo hicimos, por diversos lugares durante el concierto), resultaba que era sólo eso, una mera impresión.
Si “París 15” es, pues, el sobresaliente, VETUSTA MORLA le adosa el “cum laude”. Debo admitirlo: iba un poco a la defensiva a ver esta actuación. Tal vez porque es un grupo que me gusta y trataba de ser lo más crítico y objetivo posible. Tal vez porque “Mapas” está costando más de la cuenta digerirlo, escucha tras escucha.
Salen tarde, pero salen… “Los días raros” abre el set-list… Uffff; y no lo digo por el tema en sí, sino por la cara de cansancio de la banda, la actitud, el movimiento (o su ausencia). Público entregado, eso sí, pero ni por esas hasta el final del tercer corte, donde nuestro Pucho se dirige al público, explica el motivo del retraso y pide humildemente disculpas. Tal vez es entonces cuando él mismo se da cuenta de que su micro no está bien sonorizado, tal vez al haber más luz se da cuenta del publicazo (por número y calidad) que tiene enfrente y que le escucha con auténticas ansias de buena música, de espectáculo… de “Vetusta”. Y ahí está lo que “les hace grandes”: todo cambia y da un giro radical, y David el “Indio” está soberbio en la batería (más si cabe; el mejor sin duda, al menos en directo). Quieren compensar la espera, los pelos de punta por el frío en la cola, y ya no hay cansancios ni paliativos que valgan. A darlo todo…
Vetusta Morla es un grupo que se lo cree. Cree en lo que está haciendo, me refiero. Cree en su música y la defiende a capa y espada. Y esa actitud se transmite y se percibe. De otro modo no hubieran podido “salvar” tan dignamente temas que ni yo pensaba que iban a tocar en ese contexto-directo como “Mi suerte” o “Canción envuelta”. Hubiera sido más fácil agarrarse a bises de temas más contundentes, más movidos…
Vetusta Morla también es un grupo curtido, y eso se ve a kilómetros… más o menos los mismos que ellos han hecho y hacen para curtirse y curtirse y recurtirse aún más a base de escenario. Su ejecución es sencillamente espectacular en directo. No hablo de sonido, conste… los que tocamos también en vivo sabemos de sobra que la sonorización perfecta es una utopía inalcanzable. De diez conciertos, en nueve te bajas cabreado, eso es así, eso es entendible, perdonable y asumible (y eso que, con todo, sonó muy decente en la sala, insisto). Hablo de dominar tu instrumento, de dominar los tiempos y de conocer perfectamente el entorno en el que estás inmerso en cada compás de la canción. Y hablo, además, de saber “exportar” ese producto más allá de la frontera de esa negrura que se ve desde ahí arriba. Trabajo, trabajo y más trabajo… la clave del éxito. No nos mentían de pequeños, no.
Aunque los tocan TODOS (y cuando digo TODOS, me refiero a TODOS los del segundo elepé ya mencionado, “MAPAS”) son los temas de “Un día en el mundo”, siete en total en este concierto, los que provocan auténtico fervor (¿por más conocidos? ¿por más buenos? Yo ahí planteo las interrogantes), y con “Valiente” la histeria (en el buen sentido) ya es total. También con “Rey Sol”; vale, y con “Boca en la tierra”, al César lo que es del César. “Baldosas amarillas” creo que sobró y bajó un poco el climax y el tono de la noche, pero cerrar (y a tope) con “La cuadratura del círculo” es un acierto pleno.
El resultado global es redondo, satisfactorio… sales a la calle tras más de hora y tres cuartos de concierto con una sonrisa bobalicona, como “de buen rollo” (esa impresión era generalizada), y sabiendo que has invertido muy bien la pasta de la entrada y tu propio tiempo. Y eso, no pasa siempre. Créanme…
Buena suerte en Madrid y México. Aunque no la vais a necesitar, seguro.
lunes 7 de noviembre de 2011

Haz lo que te salga de la punta de… eso, vaya.
Dos ideas fundamentales parecen cimentar la creación publicitaria en estos días que nos alumbran:
En primer lugar: somos imbéciles, inútiles incapaces de realizar las labores domésticas más simples por nosotros mismos. Desde quitar la mancha más nimia hasta, y ya lo que me parece de escándalo, juzgado de lo penal y vergonzante, tirar el canutillo de cartón del papel higiénico una vez que se ha gastado el rollo… Sí, no me digáis que no lo habéis visto. Reproduzco casi literalmente: “… este es Alex… ahora tiene que ocuparse del rollo…”. Afortunadamente, como Alex es tan sumamente idiota como para abrir una papelera y depositar el cilindro en ella, Colhogar acude al rescate inventando un material carbonoso-papeláceo-supuestamente-degradable que se deshace en el agua al tirar de la cadena. Que, por cierto, y una mierda… que lo he comprobado (a ver si se creen que no sigo el método empírico para escribir, hombre ya…). Calamitoso. Un monologuista decía hace poco que “sí, ya sé que es un actor, un personaje… pero también hay papeles que se pueden rechazar; por vergüenza y ética…”. Coleguita que interpretas a Alex: te has cubierto de gloria, tío…
Por otro lado, el axioma “sólo podrás hacer las cosas más fáciles y cotidianas y que a día de hoy no haces por puta pereza cuando te jubiles o ganes una insultante cantidad de dinero en un estúpido juego de azar como la lotería o la primitiva”. Agárrense los machos, porque los ejemplos son cosas tales como “leer libros”, “pasar más tiempo con mis hijos” o hasta practicar algún deporte. El spot para el sorteo del día 11 o el de los Euromillones así lo confirman, pero no es un fenómeno aislado; lleva ocurriendo desde hace mucho, mucho tiempo.
Si me tengo que quedar con alguna, me quedo con la segunda, y no porque la considere más acertada o próxima a la realidad, sino porque los anuncios a los que da lugar me parecen más originales o, cuando menos, la música que los acompaña, el estilismo o la ambientación son infinitamente mejores.
Para muestra un botón: hablaba del anuncio de los Euromillones, con esa musiquita tan pegadiza y la impagable escena del empleado, recientemente millonario deducimos, que le cambia la cara al jefe y le pone una de payaso-de-manual… Pues bien, la “chica” que la canta es un chico, medio francés, medio de Boston, CHRIS GARNEAU, y si eres aficionado a los videojuegos de Zelda, supongo además que te va a encantar.
Por cierto, sí… nos estamos especializando en la casa en encontrar musiquitas raras. Afortunadamente, desde hace no mucho, vamos ya acompañando los posts con algo más de texto… será la proximidad al desempleo, siempre tan estimulante…
CHRIS GARNEAU - Fireflies
It's not easy so
Take it slow
You're coming up, you're coming round the bend
You're my good friend
Best friend
And you're coming up,
You're coming round the bend
Ha ha Ha
You're making friends with the fireflies
I can't say that, that comes as a surprise
But the things they say are not what they seem
So you've been called to tell us what they mean
Yes, you've been called to tell us what they mean
It's a?
I told you
I'm wising up, I'm wising up to them
They seem like good friends
Best friends
But I'm wising up I'm wising up to them
Ha ha Ha
You're making friends with the fireflies
You know when they die their light stays alive
But the things they say are not what they seem
So you've been called to tell us what they mean
Yes, you've been called to tell us what they mean
You're making friends with the fireflies
I can't say that, that comes as a surprise
But the things they say are not what they seem
So you've been called to tell us what they mean
Yes, you've been called to tell us what they mean
Yes, you've been called to tell us what they mean
Yes, you've been called to tell us what they mean
Yes, you've been called to tell us what they mean
sábado 22 de octubre de 2011
PESADILLA EN EL PARQUE NATUR… digo, DE ATRACCIONES
Creo que ya la había enlazado en mi otro blog, pero es que ESTA CANCIÓN ES LA PUTA POLLA (pequeño homenaje “granaíno”).
¿A quién no le siguen gustando LOS PLANETAS? A mí, desde luego, sí…
Quiero que sepas que ya me esperaba
que esto ocurriera y que no pasa nada
Que solo me da la razon y que he estado aprendiendo
de cada momento que he estado contigo
Y pienso aplicar contra mis enemigos
tus tacticas sucias de acoso y derribo
Que tambien he sacado algo bueno
de todo este enredo
Y quiero que sepas
que espero que acabes colgando de un pino
cuando veas lo imbecil que has sido
cuando veas que lo has hecho fatal
Y que quiero que sepas
que ha sido un infierno estando contigo
Que el infierno es lo mas parecido,
te pareces un poco a Satan
Quiero que sepas que me he acostumbrado
a tus putas escenas de "ahora me largo"
Largate ya de verdad que seria una suerte
si no vuelvo a verte en los proximos años
Por mi que podrias tirarte de un tajo
que ya lo que hagas me trae sin cuidado
Si me pongo a pensarlo un momento prefiero, prefiero
Asi que ya sabes que espero que acabes pegandote un tiro
Cuando veas lo imbecil que has sido
Cuando veas que lo has hecho fatal
Y que quiero que sepas que ha sido un infierno estando contigo
Que por poco acabas conmigo
pero soy dificil de matar
Y que quiero que sepas que ha sido un infierno estando contigo
Que el infierno no es tanto castigo
Te pareces bastante a Satan
lunes 10 de octubre de 2011
sábado 8 de octubre de 2011
“Cagar desnudo en medio de un prado verde. Mientras llueve…”.
Esa fue la respuesta. Simple, directa, rotunda. Supongo que estábamos en una edad un tanto difícil. Decisiva también. 18 o 19 años, en una ciudad que para casi todos era extraña, y cada uno “de su padre y de su madre”. De tantos sitios y tan distintos.
Doy por hecho que sacábamos pecho a conciencia. Sí, un poco. Que muchos nos esforzábamos por envolvernos en un halo “raro”; que queríamos parecer interesantes, “underground”, originales, rebeldes… Marcando no se qué territorio.
El sueño de Iván era ese. Eso decía él, claro. Los meses, los años… fueron deshaciendo tantas máscaras (derritiéndolas, re-moldeándolas, aniquilándolas incluso)… pero no la de él.
Terminé por convencerme de que sí, de que ese era su sueño de verdad. Y estoy totalmente seguro de que lo habrá cumplido, por supuesto.
Qué habrá sido de ti, amigo… Te extraño.
Imagen de: Alejandro Arrubla Pereira
viernes 16 de septiembre de 2011
viernes 2 de septiembre de 2011
VUELTA DE TUERCA
Yo solía llegar pronto a todos los sitios.
Con una antelación autoimpuesta,
(como heredada, sin pedirla)
y una horda de horas sin sueño
persiguiéndome sin tregua.
El primer impulso, por supuesto,
era el de nadar y tomar la orilla,
levantar el brazo (poderoso),
coronarme así rey, ensayando
(puertas adentro; río abajo)
discursos interminables…
También solía, con el humo,
transportarme a lugares inciertos,
tragarme sus nombres impronunciables
y hasta fingir que todo aquello
podía llegar a gustarme.
Pero ya… no me alcanza.
Foto: Juan Gregorio García Alhambra
martes 30 de agosto de 2011
La vemos (mejor “escuchamos”) varias veces al día, en el último spot de Coca-Cola Light, la franquicia que, al parecer, se ha empeñado últimamente en conseguir que las bandas sonoras de sus spots superen con creces a la calidad de la imagen (y, por supuesto y aunque esto va en gustos personales, al producto publicitado…).
Los amantes de Coldplay disfrutarán especialmente de esta banda australiana, THE TEMPER TRAP, responsable de “Sweet Disposition”, su primer single, y que es el que suena en el comercial del que hablaba arriba. Las comparaciones son odiosas, de acuerdo (especialmente la de este grupo –la manida, por otra parte, comparación- con Radiohead o hasta con U2. Por ahí sí que no…), pero en el caso de Coldplay sí que creo que, por una vez, está plenamente justificada. Eso sí, hagan una escucha COMPLETA del disco, “Conditions” para verificarlo).
“Sweet Disposition” es un “amor de verano” musical. Quiero decir que te seduce al instante, aunque luego ya no sabes si lo sigue haciendo porque te has acostumbrado a su presencia o porque realmente sigues unido por algún vínculo más fuerte a ella… (sutil metáfora sobre ciertas relaciones humanas, por cierto. Ahí queda…).
No obstante, esto no debe ocultar los cuantiosos méritos de la composición que se extrapolan al resto del track-list o al grupo en general: una BASE RÍTMICA impresionante, unas atmósferas embriagadoras y una voz prodigiosa (los coros a veces empachan y sobran; tal vez por ello la comparación con la banda de Bono).
“Fader” y “Fools”, francamente prescindibles y demasiado comerciales; pero entra dentro de una miscelánea en “Conditions” que puede vislumbrarse como el auténtico secreto del arrasador éxito (esperemos que no demasiado efímero) de TTT: el haber sabido aunar en diez temas las distintas sensibilidades pop y rock de cada uno de sus componentes.
Altamente recomendables, sin embargo, la mencionada “Sweet Disposition”, así como “Love Lost”, “Soldier On” (genial!!), o el loable intento “progressive-techno-post-rock” (por ponerle una etiqueta) de “Science of Fear”, penúltima perla. En cuanto al corte que cierra el álbum, "Drum Song" (también en otro spot, así como la mencionada "Love Lost"), bueno... como diría un gran amigo-hermano: "todos tenemos derecho a nuestras frikadas...".
Al hilo de esto último, una anécdota: durante la Gala de los MTV Video Music Awards (sí, esa de Beyonce vacilando de embarazo con la correspondiente cara de pánfilo de su marido JAY-Z; o la del alter ego masculino de Lady Gaga… las drogas ya no son lo que eran…). Durante la dichosa gala, decía, más espiritual que nunca (¿influencia transatlántica de las JMJ de Madrid?), Britney Spears agradeció a Dios que la “bendijera” tanto últimamente (¿???). El cada-vez-más-incomprensible Justin Bieber agradeció su premio (¿???) a Dios y, especialmente, a Jesucristo (¿???). Poco después, Dave Grohl (Foo Fighters, ex Nirvana), con media sonrisa en la cara comenta ante el micrófono, en el turno de palabra, que “lo que no podemos perder es la FÉ en el ROCK-N-ROLL de VERDAD”… Ahí lo deja también Dave. Ole tus cojones.
Os dejo con el single en cuestión:
Letra:
Sweet disposition
Never too soon
Oh reckless abandon,
Like no one's watching you
A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
Our rights, our wrongs
A moment, a love
A dream, a laugh
A moment, a love
A dream, a laugh
Just stay there
Cause I'll be comin' over
While our bloods still young
It's so young, it runs
Won't stop til it's over
Won't stop to surrender
Songs of desperation
I played them for you
A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
our rights, our wrongs
A moment, a love
A dream, a laugh
A moment, a love
A dream, a laugh
Just stay there
Cause I'll be comin' over
While our bloods still young
It's so young, it runs
Won't stop til it's over
Won't stop to surrender
A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
Our rights, our wrongs (won't stop til it's over)
A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
Our rights, our wrongs (won't stop til it's over)
A moment, a love
A dream, a laugh
A kiss, a cry
Our rights, our wrongs (won't stop til it's over)
A moment, a love
A dream, a laugh
A moment, a love
A moment, a love (won't stop to surrender)
Video-clip:
En vivo:
domingo 28 de agosto de 2011
jueves 4 de agosto de 2011
…al final me he alegrado, y mucho, de releer esta novela de Ray Loriga, “TRÍFERO”; sobre todo por disfrutar con estos y otros pasajes:
“Saúl, que la amaba, aquí nadie ha dicho lo contrario, miró a su mujer con cariño mientras untaba, ella, mantequilla y mermelada en las tostadas. Saúl nunca desayunaba, aunque esto no es importante.
-Soy la triste mantequilla- dijo Saúl-, y tú, mi amor, eres la mermelada.
-Te equivocas, cariño- le corrigió ella-. Yo sólo soy el pan, tú eres todo lo demás.
Nada de lo cual debe juzgarse con severidad, ya que el amor le empuja a uno a decir cosas así; y aún peores…”
(varios meses después)…
“Saúl está mirando sus corbatas. El tren va camino de Skagen.
-La azul –dice ella desde la cama.
(…)
Después mira a su mujer y siente que ella también se esfuma. Vuelve la vista a las corbatas.
-La azul –repite ella.
Saúl coge la corbata azul. Guarda las otras en la maleta. No hay posibilidad de error. No hay acierto posible. El peso de los huesos nos arrastra hasta el fondo…”
Y, por último, una excelente reflexión que podría convertirse en un magnífico aforismo:
“…Me agarro como un idiota a la poesía de las POSIBILIDADES, y caigo una y otra vez derrotado por la tiranía de las PROBABILIDADES…”.
Al final voy a tener que admitir que el marido de la Rosenvinge escribe de cojones…
Lectura recomendada.
martes 2 de agosto de 2011
Me topé, por casualidad y hace no mucho, con una lista de los “doce discos IMPRESCINDIBLES de los ‘90”. Soy receloso con este tipo de listas “fresquitas” y tan típicas en fechas veraniegas; aún así, y por puro aburrimiento la ojeé, también para ver cuántos de esos imprescindibles yo ya tenía en nómina (disco duro o CD original). Además, es mi época, la que viví de forma más intensa (tal y como sólo se puede hacer en plena adolescencia, por supuesto).
Los esperables y algunas ausencias dignas de juzgado de lo penal: entre los primeros, el “Ten” de Pearl Jam, el “Gish” de Smashing Pumpkins o el inevitable “Never Mind” de Nirvana. Entre las segundas, el “OK Computer” de Radiohead (auténtica biblia musical).
Sin embargo, un disco y, especialmente su portada, me llama la atención poderosamente. Cuatro chavales, en blanco y negro, asomando la cabeza de lo que parece ser un lago o un embalse de una cantera… el grupo es SLINT, y el disco se llama “Spiderland”.
Soy curioso por naturaleza, y Google lo pone fácil… Ares también, para descargarlo inmediatamente (aunque al final tuviera que recurrir a Mediafire, por cierto…). Comienzo, antes de escuchar una sola canción, a documentarme sobre el grupo de Kentucky (craso error la mayoría de las veces: suele condicionar la posterior escucha, y casi nunca para mejor; aunque no fue el caso…).
Lo mejorcito, una soberbia reseña en un blog de wordpress que, además, me serviría de introducción a cada uno de los seis cortes del LP.
En ella, se dice algo que es el motivo principal de que yo escriba ahora esto. Reproduzco cuasi-literalmente: “… Slint era el último grupo sobre la faz de la Tierra del que se hubiera esperado, en ese 1991, algo novedoso y realmente interesante… tras un primer disco mediocre, que pasó sin pena ni gloria, cabía imaginar que la banda se disolvería, y que cada uno de sus miembros acabaría dejando los instrumentos para empezar a trabajar a media jornada en cualquier gasolinera…”. Y eso me ha animado, me ha subido la moral, me ha inyectado un veneno y un estímulo desmesurados, me ha ayudado a recordar que, si algo subyace, termina germinando. Tiempo…
“Spiderland” es hoy considerado como el disco precursor del “post-rock”. Ese es, en esencia, el motivo secundario por el que escribo ahora esto, porque sé que hay algunas personas que se dejan llevar por mi humildísimo criterio y por mis propias preferencias para seguir investigando por su cuenta en lo que a música se refiere (gracias; intento mostrar cosas interesantes en la medida que puedo).
SLINT, de hecho, poco tiempo después de ese lanzamiento, no pudo ni supo digerir lo que creó, y terminó disolviéndose, a pesar de que a partir de 2005 volvieron a reunirse para, ocasionalmente (muy ocasionalmente) volver a ofrecer este monstruo musical en minimalistas puestas en escena en las que el profano no sale de su asombro ante el estatismo sobrecogedor de los músicos y la forma de recitar (jamás cantar) de su vocalista, Brian McMahan, o la genialidad de su lead-guitar, David Pajo.
Tras todo este ladrillo ajeno, me pasé el disco a 320 kbps al mp3 y me “calcé” los cascos gordacos (realmente la mejor forma de realizar una primera escucha a cualquier tema, para apreciar los detalles, créanme…). Y entonces entendí el por qué de la inclusión de ese disco, ya no sólo en esa lista (seguramente copieteada de otra con mejor criterio), sino en todas las reseñas, críticas, reportajes o recopilatorios serios de dicha década.
En España, claro, inadvertidos… bendito Internet para algunas cosas, claro, aunque sea 20 años después…
Yo no me atrevo a hacer una valoración con tan sólo una escucha. Tan sólo decir que “Spiderland” me ha impactado (ni para bien ni para mal… me ha impactado, a secas). Y lo mejor y lo más razonable es escucharlo (PINCHANDO AQUÍ para descarga gratuita). De momento, os dejo con “Good Morning, Captain”, el último track que, sin embargo (y coincido con muchas opiniones al respecto) debería ser el primero en escucharse para después regocijarse con el resto (“bedcrumb trail”, “nosferatu man”, “washer”, “don,aman” y “for dinner”…).
Enjoy.
lunes 18 de julio de 2011
domingo 10 de julio de 2011
Ahí va esa...
Moon,
How it falls on the field down among us.
Rain,
Falls on the king, and his men on the riverbed.
Now,
Now we meet after all these years.
Do you my king, do you remember me?
Yeah, I see your face before me now.
And I'm telling you tonight, that I know we belong,
Beyond this life.
The war has taken it's turn, and it ain't ever turning back.
I grew to be a man
A man who grew to be a king.
Got a job at the mill,
And when the war came
I signed up for you.
Every day now,
I send a letter to the people back home.
Oh, I bet you long for the life that you lived.
Me and myself I got nothing to lose but this war.
And I'm telling you the war that I fought
It was wrong,
And we must die.
Well, now the shells are hammering down on the riverbed.
Drums roll,
And we must go.
We must go, the enemy is upon us.
Rise from your knee,
And now, pull to the bridge.
Oh, brother don't turn, cause I'm right behind you now.
Go on, go on, on up from the riverbed.
For I'm telling you the war that I fought
It was wrong,
And we must die.
It doesn't matter much now anyway,
Tonight we unite.
And when we're pushing through,
I turn around one last time,
And through the fire and the rain
I see the king's white flag.
The king lives on,
But everyone
Everybody dies.
viernes 8 de julio de 2011
“Sí, es muy joven… usted sólo conoce la ciudad desde que la cruzó el tren… Era muy diferente entonces… muy diferente, señor Scott… muy diferente…”
Como le ocurre a casi todo el mundo, hay canciones, temas o piezas musicales que quedan en alguna rendija de un disco duro, en una parcelita de un CD o hasta en una cinta magnética, y que nunca dejan de estar vigentes, taladrando en cada escucha (por muy espaciada que sea cada una de la anterior) un poco más el alma, poniendo el vello de punta y activando sistemas, circuitos, conexiones y conectivos que parecían obsoletos.
La interesante digresión, el alegato al tiempo que hacía alguien en su bitácora me ha animado a rescatar algunos de estos momentos musicales-emotivos en lo sucesivo, puesto que otras temáticas son ahora, sencillamente, inabarcables (no por tiempo, sino por forma). Que suenen las notas y que se borre la tinta; de momento.
Jamás he dejado de mantener viva una recámara para lo vivenciado, y siempre me he sentido orgulloso de ello; he enarbolado esa bandera (indiscretamente cuestionado); y toda esa travesía cuenta con una banda sonora para mí inapelable. En el compendio entra esta joya de MIGALA, “Aquel Incendio” (diez años ha…).
Investiguen ustedes mismos si lo desean (no me voy a limitar yo a copypastear cualquier burda reseña parcial del grupo…), pero, ante todo, ESCUCHEN… A mí también, como reza un comentario, “me parte el alma”.
Próximamente, más.
jueves 9 de junio de 2011

APUNTES PARA UN POEMA NECESARIAMENTE CLANDESTINO…
Sí. Sí me aterra no saberme,
(si me transfundo y me circulo en sus ojos)
no ser yo, ni contestar ni responder a ese
nombre (impuesto, tantas veces impuesto) con el que
antes rubricaba los propósitos de enmienda.
Les quiero hacer creer que es mi drama…
que de veras lloro, que peno de veras…
pero sonrío (estúpido, ebrio de noches),
ocultando un as en la manga, un naipe secreto
(como un espejito de viaje; omnipresente)
que aplasta la jugada y desvela el secreto:
Yo soy; soy yo siempre y, sí… sí me aterra.
martes 7 de junio de 2011

APUNTES PARA UN POEMA SIN FECHA…
Diezmados por una certeza
tan radical y afilada:
que no es necesario estar vivo
para vivir;
ni es estar vivo el saber que hay quien vive
(o dice que vive)
si vive a sabiendas de que nada más sabe
ni ha de saber. Nada.
Así nos arrojan a un camino
que se debe ir haciendo. Paso a paso,
resuello a resuello; sin tentar a la suerte
ni al pie que le falla al sicario que te precede y
te arrolla entre farfullos (despeñándose pleno).
Y el camino se nace, se llueve…
y escupe (en cada luna) las señales y escondrijos.
Astillados por ese filo
romo, intermitente y vengativo
avanzamos. Renqueantes.
miércoles 18 de mayo de 2011
miércoles 27 de abril de 2011

NO ESTOY AQUÍ, ESTO NO ESTÁ PASANDO…
That there... that's not me...
I go where I please...
I walk through walls,
I float down the liffey...
I'm not here, this isn't happening...
I'm not here, I'm not here...
In a little while, I'll be gone...
the moment's already passed
yeah it's gone...
And i'm not here, this isn't happening...
I'm not here, I'm not here...
Strobe lights and blown speakers...
fireworks and hurricanes...
I'm not here, this isn't happening...
I'm not here, I'm not here...
miércoles 6 de abril de 2011
domingo 3 de abril de 2011
Un mes desde la última entrada. Ya me vale… Pero, ¿qué puedo hacer?
Se que hay personas que de cuando en cuando ojean esta página (algunas no lo admitirán ni bajo tortura…), y que asimilan su frecuencia de actualización a mi estado de bienestar. Sequías de un mes (hasta de dos a veces) encienden las luces de alarma…
Craso error.
Para lo que no tengo disculpa alguna es para las “otras sequías”, las que se salen del ámbito público, las del Hotmail o el Gmail, para las del teclado del teléfono móvil, para las de los folios de papel; pero eso es otra historia.
Alguien apuntó alguna vez, en un potencial “Decálogo del Blogger”, que “… si no tienes algo interesante o nuevo que escribir, algo que aporte o te aporte algo… no escribas”. Y esa es la simple explicación. Eso es todo.
Estoy mal-acostumbrándome a comprobar cómo esta norma de arriba está siendo masacrada sistemáticamente por supuestos/as “escribientes/as” a los que nadie (ni yo mismo, seamos francos) ha tenido el valor o la incorrección política de cantarle cuatro verdades a la cara.
No me malinterpreten, no quiero parecer elitista o soberbio con esto. Yo soy un maldito poetucho, y a mediocre no me “echa nadie la pata”, como dicen por mi tierra. Pero si publico lo hago desde la certeza y el absoluto convencimiento de que estoy dando lo mejor (aunque sea poco) de mí mismo en esos renglones o en esos versos. Y eso, cuando no es así, no sólo se lee, sino que se advierte y se nota. Como suelo rematar en muchas entradas, quien la lleve la entienda.
Carmen del Pino, en su ESCRITOENAGUA.BLOGSPOT.COM, escribe un post que titula “Escribir sin ganas” y, aunque el sentido difiere un poco de estas líneas, me quedo con este párrafo:
“Sin embargo, me ha pasado ya dos veces que me he puesto a escribir sin ganas, por compromiso…”
Tomémoslo como una valiosa señal de alarma, esa sí…
Y ya, para mofa y escarnio público (y gozo y alborozo interno, pues yo he disfrutado mucho, muchísimo garabateándolo en plena sierra), un poema de los rematadamente malos:
APUNTES PARA UN POEMA INTERMINABLE…
I
No termina de terminarse esta
molestia; este hormigueo en las yemas.
Este mirar de soslayo.
Este cruzarse de piernas; pero no de brazos.
No termina este repique, nunca cesa.
II
Estrofa segunda. Rima asonante
(si la hubo… invariable, constante…).
Un nuevo salto. El mismo verdugo
(imposible… implacable…).
Saludo. Aplauso. La tabla y los puntos
que no terminan de decidirse por terminarse.
III
Fin del viaje: del cable, por tanto.
Pregunta al aire y silencio, no obstante.
Habrá (seguro) un tiempo para acabar de terminar y terminarse.
miércoles 2 de marzo de 2011

LA “MOÑA”
I
Si te busco en la blancura de
las cumbres
a ti, inmaculada y tan semejante al rescoldo
que prende mi ansia…
¿por qué no he de encontrarte?
Cuando me regalas, casi siempre al final de
la tormenta,
tu pelo enmarañado, cimbreante, lleno de escarchas…
(como páginas numeradas
con una cadencia imperfecta)
¿por qué no ha de quedarse el ramillete prendido?
Ya hemos fondeado este mar de interrogantes
con remos, y una suerte de brazadas prodigiosas:
no aparecieron los cuerpos, ni el testimonio solemne,
ni la huella incorrompible de una sola enunciativa.
Acaso nadie te izó, ni te quiso dar impulso,
y bien pudiera ser que no se sintieran tus pasos,
que no se supieran (acaso) testigos de tus desmanes
los dolientes que te exploran las noches y lunas impares.
II
Ven. Sin miedo; libre de ambages.
Ven envuelta y enarbolándote tú, con la rabia
en las comisuras y las yemas ajadas.
Ven con el alma entornada y sin pestillos, ni alambres.
Y vete, dejando un día pleno, un día fértil, tejiendo
un sendero de chasquidos que luego no te desandes…
III
Si te encuentro entre el cansancio de
las ramas
a ti, también cansada de la criba y del resuello
tan siempre, tan ajeno…
¿por qué no han (nunca) ellos (y tú) de buscarme?
(… y del cajón pasó al blog…)
jueves 24 de febrero de 2011
domingo 20 de febrero de 2011

“If you think this is over…”
La red patas arriba, humeante, vibrando… RADIOHEAD anunciaba el lanzamiento de un nuevo LP tras más de tres años desde la publicación de “In Rainbows” (que también fue objeto de comentario en este blog).
Se veía viendo venir desde finales del verano, cuando Ed O`Brien lo dejaba caer en una entrevista: “…a finales de año, a finales… está en el buen camino, está muy avanzado…”. Acabó el 2010, y nada. La impaciencia empezaba a hacer mella… Nuevos datos: Nigel Godrich, el productor con el que ya contaran en el mítico, estratosférico “OK COMPUTER” (gran reseña en el blog de Miguel, Dentro del Árbol…), vuelve a trabajar con ellos en esta ocasión. Bien, esto pinta bien…
Más novedades conforme van pasando los días: parece claro que “These are my twisted words” y “Give up the ghost”, temas que Thom empieza a sacar a la luz en los directos, van a formar parte del track-list definitivo. Buffff, la segunda todavía (está muy en la onda “Kid A”, si me apuran), pero la primera es electrónica pura, densa y dura, muy cerca de los “peores” cortes de la banda en los últimos trabajos de la banda. Desconcierto, en una palabra.
Llega el anuncio: si ya con “In Rainbows” la banda se descolgaba de “PARLOPHONE”, su productora, para poder sacarlo por su cuenta y en su web, al irrisorio precio de “dame lo que estimes conveniente por él”, con el nuevo disco que se llamará finalmente “THE KING OF LIMBS”, se optará por el modelo de precio cerrado (7 euros por la descarga en mp3, 9 euros por el formato wav), y estará listo para el sábado 19 de febrero. Expectación, nervios…
Vuelven a hacer una de las suyas, y todo se adelanta un día, y el viernes 18 medio planeta tiene ya el álbum en sus discos duros (algunos lo habrán comprado, otros lo han compartido en páginas de descarga…). En mi caso particular, está ya en mi reproductor de mp5 a media mañana del sábado, y sonando en un CD grabable, en mi coche, media hora después.
¿Cómo hablar de este trabajo? Lo primero es ponerme en contacto con mi imprescindible Miguel, para compartir una cierta consternación, moderada, cauta…
TKOL tiene 8 cortes, y su duración total apenas alcanza los 37 minutos. Algo nos hace pensar que han aprendido la “lección” desde la experiencia del “Hail to the Thief”, otro “largo-corto” que, por su concisión, resultó práctico, compacto y muy bien acabado. Pero eso es sólo una primera impresión. Debemos entender que, fuera de las presiones que impone una discográfica, no habría ninguna necesidad de sacar un trabajo “de trámite”, casi cuatro años después del último. Esta teoría la apoya la exclusión de cortes que habían estado siendo probados en directo (con gran aceptación), y que hubieran encajado bastante bien en el guión general del LP. Inexplicable entonces…
Mientras escucho y re-escucho el disco, buceo por Internet, leyendo, contrastando opiniones (en páginas que me ofrecen cierta credibilidad, claro…), y me sorprendo y me llevo las manos a la cabeza: medio mundo está elucubrando teorías agarrándose al pobre argumento (especulación, conjetura…) del título del corte número 8: “Separator”… y en una frase del estribillo, que se va repitiendo en loop: “…if you think this is over, then you are wrong…” (“si piensas que esto se ha acabado, estás muy equivocado…”). Para muchos está clarísimo: en unos días, la banda sacará una segunda parte de TKOL, o tal vez esta segunda parte estará disponible en el formato físico que se venderá en las tiendas a partir de mayo-junio.
Me parece excesivamente osada esta suposición. Débil, poco cimentada… aunque eso sí, no puedo ocultar mi deseo de que sea cierta…
Y es que TKOL, si bien no ha supuesto una decepción, sí que se ha quedado muy lejos de colmar, al menos, una razonable parte de las expectativas puestas en él por los más adeptos a la banda (entre los cuales me cuento). “Bloom”, su primer corte con rasgos de “free-jazz”, supone un inicio (en el fondo honesto) que sirve muy bien de avanzadilla al resto de lo que vamos a escuchar: electrónica densa (me repito), una percusión y una línea de bajo que, sin duda, harán historia (gran punto a favor: Colin y Phil están alcanzando su cenit como músicos, si no lo habían hecho ya), unas guitarras y teclados cuasi-testimoniales, y un Thom que sólo en “Lotus Flower” (corte 5) está excelso con las cuerdas vocales. Parece como si O`Brien y Greenwood hubieran salido a por tabaco y luego se les hubiera olvidado incluir sus pistas en la producción, para qué decirlo de otra forma…
Para mi gusto, sólo el corte 3, “Little by Little”, evoca a la banda que todos conocemos y conocíamos (a la que esperábamos ansiosamente), y esto es sólo por el juego de acordes empleados. Y, por cierto, si el clip de “Lotus Flower” no es una MOFA y una BROMA DE MAL GUSTO, intencionada, que me aspen y me trinchen a dos cuchillos…
“Codex” (corte 6), magistralmente unida a “Give Up the Ghost” (corte 7) se erigen como las mejores banderas (bandera, considerándolas un ente único) de TKOL. No todo iba a ser crujir y rechinar de dientes. Y el bajo de “Feral” (corte 4)… el bajo de “Feral”…
Hay quien ha dicho que “…si el futuro suena así, entonces no tenemos de qué preocuparnos…”. No puedo suscribir al cien por cien esto, lo siento… Leo Fender se partió la cornamenta desarrollando la guitarra eléctrica para algo. Rechazar y repudiar lo analógico, tan de golpe, me huele a demasiado radical y extremista…
Me quedo con un acertado (para mi gusto) comentario de “Hipersónica” (punto com), que viene a decir algo así como que “no se puede estar reinventando la rueda en cada disco de esta banda”, haciendo alusión a la exigencia que siempre demostramos los fans de los de Oxford.
Por otro lado, no es ningún secreto que Radiohead necesita un esfuerzo de digestión y de escuchas y re-escuchas para ir desenterrando pequeños matices y grandes emociones minúsculas. Todo esto, además, teniendo en cuenta que la interpretación en directo del disco aportará nuevos ángulos y recovecos que sin duda serán objeto de elogio.
Those were the times, my friend… those were the times…
















